¿Donde está la dignidad?
Escepticismo Moral
El concepto de la dignidad es muy importante en la ética, la política, y la ley. El ser humano tiene dignidad, y por eso tenemos derechos. Es inmoral tratar un ser humano como un mero instrumento. Somos fines en nosotros mismos. Tenemos dignidad, y por eso merecemos un salario digno, autonomía, privacidad, etc.
Pero, a pesar de la importancia de la idea de la dignidad, hay preguntas inquietantes sobre el fundamento de este concepto. ¿Qué es exactamente la dignidad? ¿Consiste en una propiedad especifica y medible? ¿O es solo una ficción que hemos inventado?
La dignidad es un concepto muy abstracto. Un concepto abstracto es algo ajeno a la realización en un objeto concreto, particular, y tangible. Esta computadora, por ejemplo, en la cual escribo este artículo, es algo concreto. Puedo detectar esta computadora con varios sentidos. No es la idea general de laptop. Es una instancia de una computadora particular. Puedo tocar y ver este laptop. Tiene una ubicación especifica en el espacio y tiempo.
Algo abstracto carece de esta especificidad concreta. No podemos tocar ni ver algo abstracto. Es un concepto general, no una manifestación concreta. Algo abstracto no tiene ninguna ubicación en el espacio y tiempo.
Los conceptos abstractos parecen frágiles.Si no tienen realización concreta, ¿realmente existen? Hay un debate fuerte en la historia de la filosofía sobre la existencia de universales. Un concepto universal es un concepto de algo que aplica a instancias particulares, pero que no es una cosa concreta en si mismo.
La dignidad no es algo que podemos ver ni tocar. No podemos apuntar a una ubicación en espacio y tiempo, y decimos, aquí es la dignidad. Una persona tiene pelo, color de sus ojos, una nariz, brazos, una altura, un peso, etc. Una persona tiene muchas propiedades concretas y medibles. Pero, la dignidad no lo es.
Entonces, tenemos que enfrentar un problema sobre el escepticismo sobre la dignidad. Es razonable decir que el concepto de la dignidad realmente no existe. Si no tiene un fundamento en la realidad concreta, particular, y tangible, quizás solo existe en nuestras mentes.
Pero, el concepto de la dignidad es el fundamento de siglos de ley y la moralidad. Si perdiéramos este concepto, enfrentaríamos un colapso de nuestro sistema moral y valores comunes.
Immanuel Kant tiene una postura interesante sobre este problema. Kant representa el ser humano como un miembro de dos mundos (Groundwork of the Metaphysics of Morals, 4:454). Somos parte del mundo empírico, que se manifiesta antes nuestros sentidos. El mundo empírico es el mundo material y concreto que aparece en tiempo y espacio. Tenemos cuerpos y rasgos físicos que son materiales y concretos. Existimos en el espacio y tiempo.
Pero, nuestro aspecto empírico no agota nuestro ser. Somos miembros del mundo inteligible también. Tenemos aspectos intangibles, que no están realizados dentro del espacio y tiempo. Nuestra conciencia, por ejemplo, es una experiencia intangible que no podemos detectar físicamente. Una investigación neurocientífica de nuestros cerebros no revela pensamientos y experiencias. Pero, estos aspectos intangibles realmente existen, en el mundo inteligible que excede el mundo empírico.
En el mundo inteligible, podemos ejercer nuestra capacidad para la elección libre. No somos maquinas bioquímicas, determinados por los procesos químicos y hormonales. Estos fenómenos físicos existen en el mundo empírico, pero no agotan nuestro ser. El mundo inteligible en el cual participamos permite una capacidad de elección libre que es independiente de procesos físicos.
Entonces, tenemos autonomía, y esta es la base de nuestra dignidad por Kant (Groundwork 4:440). Una persona no es una cosa. Una cosa no tiene una capacidad de elección libre. Mi laptop no puede escoger si va a funcionar o no. Una banana no tiene la capacidad para elegir si quiere permanecer en mi cocina,
La autonomía es una barrera contra la instrumentalización. Una persona tiene dignidad, porque es inmoral tratar algo con autonomía como un mero instrumento. Con la idea de dos mundos—que tiene sus propios problemas, por cierto—Kant ha logrado fundamentar la idea de la dignidad.
Melencolia , Albrecht Dürer



Muy interesante el modo en que el texto coloca la dignidad justo donde más incómoda resulta: no como algo visible, medible o empíricamente demostrable, sino como una de esas ideas sin las cuales nuestra vida moral se derrumba. Quizá la dignidad no esté “en” ningún sitio como está una mesa o un cuerpo, pero aparece precisamente cuando alguien intenta reducirnos a cosa, a medio, a función.